6 de septiembre de 2011

Infinitely better...



Mejor que un paseo por la playa, que el olor a magdalenas recién hechas, que la sonrisa de un niño, que un gol de tu equipo. Mejor que el cigarrillo de después, que el final de los exámenes, que las tardes de verano. Mejor que el chocolate, que una tarde de compras, que los batidos de vainilla, mejor que un orgasmo. Mejor que tu película favorita, que un domingo sin resaca. Mejor que las rebajas, que un desayuno en la cama. Mucho mejor que el algodón de azúcar, que las luces de fiesta, que unas vacaciones en la playa, que un baño de agua caliente. Mejor que los sueños, que el día de tu cumpleaños, que la llamada esperada. Mejor que el fin de curso, que las cenas en familia. Mejor que el mundial, que una tarde en la piscina, que las tartas de tiramisu. Que las sorpresas, que los
regalos, que la cama caliente en invierno. Mejor que un abrazo, que un ramo de flores, mejor que un viaje al extranjero. Mejor que conocer gente nueva, mejor que un te quiero, mejor que una siesta. Mejor que el olor a hierba mojada, que un beso bajo la lluvia, que los sábados de fiesta. Mejor que cantar en la ducha, que un beso de buenos días, que explotar las burbujas de embalar. Mejor que el olor a champú, que el arco iris, que caminar descalzo por la arena, que un atardecer. Mejor que la tortilla de patatas, que las pompas de jabón, mejor que una carcajada o un sms sorpresa. Mejor que llegar el primero a la meta, que las cosquillas, que el sexo, que la libertad, que dormir en el lado de la pared. Mejor que el silencio, que el sol, que perder el tiempo tirado en la cama. Mejor que mirar las estrellas, que un paseo por el campo, mejor que ver un río desde la orilla. Mejor que el amor, que la compañía, que las fotos de carné. Mejor que estrenar ropa, que los besos en el cuello, que las adivinanzas. Mejor que todo.
Mejor, infinitamente mejor.

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